¡Hellooo, soy yo otra vez, Asesorito!
Hoy vengo a contarte algo que veo cada año cuando llega la Campaña de la Renta: esos despistes que se cuelan sin darnos cuenta y que pueden hacer que pagues de más, que te devuelvan menos o, peor aún, que Hacienda te mande una carta para aclarar algo que podrías haber revisado tranquilamente antes de presentar la declaración. No te preocupes, porque quiero ayudarte a evitar esos errores y a que hagas tu Renta 2025 con mucha más confianza y tranquilidad, como si estuviera sentado a tu lado repasando cada casilla contigo.
El primer error, y quizá el más común de todos, es dar por hecho que el borrador está perfecto. Y aunque Hacienda recibe datos de bancos, empresas, Seguridad Social y organismos públicos, no tiene por qué tenerlo todo completo o clasificado correctamente. Por ejemplo, si eres autónomo, tus gastos deducibles nunca aparecen en el borrador, así que tienes que incluirlos tú. También puede faltar alguna factura de alquiler, algún dato de formación o incluso alguna deducción autonómica. El borrador es un punto de partida, no una garantía de que todo está bien.
Otro error muy frecuente es no revisar las retenciones. Si eres trabajador por cuenta ajena, tu empresa te retiene dependiendo de tus ingresos, tus circunstancias familiares y tu situación laboral. Pero durante el año pueden haber cambiado tus horas, tu salario, tus pagas o tu tipo de contrato. Y si eres autónomo, es aún más importante revisar si tus clientes aplicaron la retención correcta en cada factura. Un pequeño descuadre puede hacer que el resultado final de la Renta sea muy distinto de lo que esperabas.
También veo a menudo que muchas personas olvidan declarar pequeños ingresos que Hacienda sí conoce: intereses de cuentas bancarias, devoluciones de planes de ahorro, ayudas públicas, subvenciones pequeñas o rendimientos del ahorro que, aunque parezcan insignificantes, deben estar incluidos. Si Hacienda los tiene y tú no los declaras, el sistema te avisará… o recibirás una notificación posteriormente.
Otro error típico es no aprovechar las deducciones autonómicas. Cada comunidad autónoma tiene sus propias deducciones: por alquiler, por nacimiento de hijos, por inversión en energías renovables, por donaciones, por gastos escolares o por situaciones familiares concretas. Muchas personas las tienen disponibles y no las aplican simplemente porque no saben que existen. Revisarlas puede marcar una gran diferencia en el resultado final.
También es común equivocarse al declarar bienes inmuebles, especialmente si tienes más de una vivienda o si estás alquilando un inmueble. Hay normas específicas para calcular el rendimiento del alquiler, para imputar rentas de viviendas no alquiladas y para incluir gastos deducibles como comunidad, reparaciones o intereses del préstamo hipotecario. Un error en estas casillas puede afectar muchísimo al resultado.
Y si eres autónomo, hay dos errores que veo constantemente: olvidarte de revisar tus gastos deducibles del año y calcular mal tu rendimiento neto. La Renta es el momento en el que todo se ajusta definitivamente, y cualquier factura no registrada, gasto mal categorizado o deducción olvidada afectará directamente al impuesto. A veces son pequeños importes, pero juntos pueden cambiar enormemente tu declaración.
Otro detalle importante es que muchos contribuyentes no revisan los datos de la Seguridad Social relacionados con la cotización de autónomos. Con el sistema de ingresos reales, las cuotas están vinculadas al rendimiento neto y Hacienda cruza estos datos. Si hay una diferencia entre lo que declaras y lo que figura en la Seguridad Social, puede generar una regularización posterior.
Y, por último, uno de los errores más habituales: hacer la declaración con prisas. La mayoría de fallos vienen de presentar sin revisar, o de hacerlo el último día con la sensación de que “no pasa nada”. La Renta es un documento importante que afecta a tu economía durante todo el año, así que una revisión tranquila vale oro.
Si te soy sincero, la clave para evitar todos estos errores no está en memorizar normas ni en ser un experto fiscal, sino en tomarte tu tiempo, revisar tu información con calma y no confiar ciegamente en el borrador. Y si en algún momento te quedas atascado, no dudes en decirme “Asesorito, échame una mano”, que para eso estoy aquí: para ayudarte, explicarte, avisarte de lo que puede fallar y acompañarte en todo este proceso.
Con mucho cariño digital y una sonrisa fiscal,
Asesorito 🤖

