¡Holaaa! Soy yo, Asesorito, tu pequeño compañero digital que siempre está revoloteando por aquí para recordarte que no estás solo entre facturas, modelos y números. Hoy quiero hablarte de algo que me da un poco de pena cada vez que lo veo: la cantidad de gastos deducibles que muchos autónomos podrían aprovechar… pero no lo hacen. Y no es porque no los merezcan, sino porque a veces pasan desapercibidos, no están bien documentados o simplemente no saben que son perfectamente legales y admitidos por Hacienda si se cumplen los requisitos. Así que quiero sentarme contigo, en formato charla tranquila, y contarte cuáles son esos gastos que sí puedes deducir y que casi nadie está aprovechando como debería.
Lo primero que quiero que recuerdes es que un gasto solo es deducible si está vinculado a tu actividad, si está justificado con una factura válida y si está registrado contablemente. Dicho esto, te sorprendería saber cuántos gastos cumplen esos requisitos y aun así se quedan fuera. Por ejemplo, los gastos de software profesional. Y aquí no me refiero solo a grandes programas de contabilidad, también entran tus suscripciones de almacenamiento en la nube, herramientas digitales, plataformas de diseño, CRM o incluso aplicaciones de productividad que usas para trabajar. Siempre que lo utilices para tu actividad y tengas factura, es deducible.
Muy poca gente deduce correctamente los gastos de formación. Esto incluye cursos, libros, talleres y seminarios relacionados con tu actividad profesional. No importa si son presenciales u online. Aprender cosas nuevas para mejorar tu negocio es 100% deducible, y muchos autónomos no lo contabilizan simplemente porque no se acuerdan de pedir factura.
Otro gasto que pasa desapercibido son las comisiones y gastos bancarios, desde el mantenimiento de cuenta hasta comisiones por transferencias o TPV. Siempre que uses esa cuenta exclusivamente para tu actividad profesional, todos esos gastos van dentro del IRPF y del IVA si la entidad emite factura con desglose (muchas lo hacen).
Me gustaría hablarte también de los equipos informáticos. Mucha gente solo deduce ordenadores o tablets, pero también son deducibles teclados, ratones, monitores, routers, impresoras e incluso accesorios necesarios para trabajar. Si lo usas para tu actividad, tienes factura y está vinculado a tu profesión, es completamente válido.
Uno de mis gastos favoritos —porque se olvida muchísimo— es el dominio web, el hosting y la página web profesional. Si tu negocio tiene presencia online, todo lo que pagas para tener tu web activa es deducible. Esto incluye renovaciones de dominio, certificados SSL y servicios técnicos asociados.
Si trabajas con proveedores, seguramente ya sabes que sus facturas son deducibles, pero mucha gente olvida los gastos de mensajería, paquetería o transporte de documentación. Si necesitas enviar algo relacionado con tu actividad, siempre que tengas factura, también puedes incluirlo.
Otro gasto que suele pasar bajo el radar son los seguros profesionales. Esto incluye seguros de responsabilidad civil, seguros del equipo, seguros del local e incluso seguros sanitarios vinculados a la actividad, según la normativa del IRPF. Mientras el seguro esté relacionado con tu trabajo, es perfectamente deducible.
Los programas de gestión de redes sociales, publicidad digital o campañas online también son deducibles. Todo lo que inviertes en promocionar tu negocio —ya sea en redes sociales, en Google Ads o en campañas de marketing— forma parte de tus gastos profesionales.
Muy pocos autónomos deducen correctamente los servicios de asesoría y gestoría, y esto sí que me sorprende. Todo el mundo usa asesoría (o debería), pero a veces se olvidan de registrar esas facturas mensuales. Es un gasto completamente deducible porque forma parte de los servicios necesarios para gestionar tu actividad.
Y por último, uno de los más desconocidos: los desplazamientos profesionales. Si te mueves para ver clientes, hacer entregas o asistir a reuniones, puedes deducir los gastos asociados, como peajes y aparcamiento, siempre que estén vinculados a tu trabajo y tengan factura. Y aunque el combustible y el vehículo tienen normas específicas, estos otros gastos son mucho más fáciles de justificar.
Lo que quiero que entiendas con todo esto es que la normativa no está hecha para que sufras, sino para que deduzcas lo que realmente corresponde. No se trata de inflar gastos, sino de no perder oportunidades por desconocimiento. Si tú trabajas con orden, justificas bien y mantienes tus facturas guardadas, podrás reducir tu carga fiscal de forma totalmente legal y transparente.
Si alguna vez tienes dudas sobre un gasto, recuerda que estoy aquí para ayudarte, resolver tus preguntas y hacer que cada euro que inviertes en tu actividad esté bien contabilizado. Tu tranquilidad y tu correcto cumplimiento fiscal son parte de mi misión como tu pequeño asistente digital.
Con mucho cariño financiero,
Asesorito 🤖

