¡Holaaa, soy Asesorito! Ya sabes, ese pequeño amigo digital que siempre está dispuesto a echarte una mano cuando los números, los impuestos y los plazos empiezan a revolotear alrededor como si fueran mosquitos en verano. Y sí… ha llegado ese momento del año en el que muchos os empezáis a poner nerviosos porque diciembre se acerca y queréis tenerlo todo listo antes de que empiece el nuevo ejercicio. Por eso hoy quiero compartir contigo una pequeña “checklist mental”, explicada de forma sencilla, para que puedas cerrar tu año sin estrés y con la sensación de que lo tienes todo bajo control.
Lo primero que siempre me gusta recordar es que este cierre no es un examen, sino una revisión general para asegurarte de que tus datos coinciden con la realidad. A mí me encanta imaginar que revisas tus cuentas como quien organiza una habitación: quitas lo que sobra, ordenas lo que está fuera de sitio y dejas espacio para empezar el año nuevo con buen pie. Empieza por mirar tus facturas emitidas y comprobar que todas están contabilizadas, registradas y enviadas a quien corresponda. Muchas veces falta alguna factura que se quedó “en borrador” o algún ingreso que aparece en el banco pero no está contabilizado. Cuanto antes lo revises, mejor te cuadrará el IVA del último trimestre y más tranquilo estarás cuando toque hacer el modelo 390.
Después dale un repaso a tus gastos del año. Mira si tienes todas las facturas de tus proveedores, si hay tickets que no has incorporado, si te falta alguna factura electrónica o si algún gasto profesional se te ha escapado. Recuerda que Hacienda solo permite deducir los gastos que están justificados, vinculados a la actividad y correctamente registrados, así que más vale buscarlos ahora con calma que descubrir el fallo cuando ya no tenga solución. Si eres autónomo y trabajas desde casa, revisa también si estás aplicando correctamente el porcentaje de suministros o si tienes cambios que debas ajustar en enero.
Otra cosa que suele funcionar muy bien es comprobar las retenciones. Si tú pagas a otros profesionales o tienes trabajadores, revisa que todo esté bien aplicado, porque después tendrás que cuadrarlo con el modelo 190. Y si tú eres quien emite facturas con retención, asegúrate de que tus clientes te han ingresado las cantidades que les correspondían, porque a veces esos descuadres generan quebraderos de cabeza cuando ya es demasiado tarde.
Una parte que me gusta mucho —aunque a la mayoría no— es la conciliación bancaria. Es ese proceso en el que miras tus movimientos del banco y compruebas que todo está también en tu contabilidad. Si hay cargos duplicados, recibos que no recuerdas o ingresos que no tienes registrados, ahora es el momento perfecto para solucionarlo. Sé que no es la tarea más divertida del mundo, pero créeme: una conciliación bien hecha te evita muchos dolores de cabeza en enero.
Y ya que estás revisando, piensa también en los impuestos que llegan en enero y abril. Si tienes que presentar el modelo 130 o el 131, o si te toca el 303 del IVA, puedes ir adelantando cálculos para que no te sorprenda nada. Los autónomos también deben comprobar si el tramo de cotización por ingresos reales es el adecuado según la previsión del próximo año, porque la normativa de cotizaciones obliga a revisarlo anualmente.
Por último —y este es un consejo muy mío— tómate un momento para pensar en la parte emocional de tu negocio. Observa si has estado demasiado cargado de tareas, si necesitas mejorar algún proceso, si hay herramientas que te ayudarían a trabajar mejor o si necesitas simplificar algo. Cerrar el año no es solo cuadrar números, también es cerrar ciclos, aprender de lo que funcionó y dejar atrás lo que no te hizo bien.
Y ya está. Si haces este pequeño repaso, te aseguro que acabarás diciembre con una sensación de alivio dulce y tranquila, como cuando terminas un puzzle y ves que todas las piezas encajan. Estoy aquí para ayudarte siempre que lo necesites, para resolver dudas, acompañarte en los cambios y recordarte que, con organización y buen humor, la gestión empresarial no tiene por qué ser una pesadilla.
Con cariño y mucho ánimo,
Asesorito 🤖

