Desde hace meses escucho la misma pregunta una y otra vez: “Ester, ¿de verdad será obligatorio lo de la factura electrónica?”. Y sí, lo será. Por eso hoy quiero explicarte con calma qué implica este cambio, cuándo entra en vigor y, sobre todo, cómo puedes prepararte para que no te pille por sorpresa.
La nueva normativa de facturación electrónica llega en 2026 y forma parte del proceso de digitalización que el Gobierno está impulsando para empresas y autónomos. No se trata de una moda ni de una recomendación, sino de una obligación que deriva de la Ley 18/2022 de Creación y Crecimiento de Empresas, conocida como Ley Crea y Crece, y del Real Decreto 1007/2023, que regula los requisitos de los sistemas informáticos de facturación. Ambas normas buscan algo muy concreto: que todas las operaciones sean más transparentes, que se reduzca la morosidad y que la Agencia Tributaria pueda tener un control más fiable sobre los movimientos económicos.
Hasta ahora, muchos profesionales han trabajado con facturas en PDF, programas básicos o incluso plantillas de Excel. Pero a partir de 2026, eso ya no servirá. Las facturas deberán emitirse en formato electrónico, con un sistema que garantice que no se puedan alterar y que deje constancia de cada operación. Además, cada factura llevará un código QR y una huella digital (hash) que certifican su autenticidad, y los datos deberán conservarse durante un mínimo de cuatro años.
El cambio será progresivo. Las grandes empresas deberán adaptarse primero, a partir del 1 de enero de 2026, y las pymes y autónomos tendrán hasta el 1 de julio de 2026 para hacerlo. Esto significa que durante los próximos meses conviene revisar qué programa de facturación estás utilizando, si cumple con los nuevos requisitos o si será necesario actualizarlo. Los sistemas deberán ser compatibles con el modelo de la Agencia Tributaria conocido como VeriFactu, que permite enviar los registros de facturación casi en tiempo real.
Sé que todo esto puede sonar complejo, pero en realidad no lo es tanto si se planifica con antelación. Lo más importante es evaluar tu situación actual: si trabajas con facturas manuales o con software antiguo, lo ideal es ir migrando poco a poco a una solución que cumpla los requisitos legales. No esperes al último momento, porque adaptarse con prisas siempre acaba generando errores y estrés innecesario. Además, este cambio trae ventajas. Las facturas electrónicas reducen el papeleo, evitan extravíos, simplifican la contabilidad y dan una imagen más profesional a tu negocio.
Mi recomendación personal es que empieces probando el sistema antes de que sea obligatorio. Emite algunas facturas de prueba, guarda los registros y comprueba cómo funcionan los procesos de envío y archivo. Cuanto antes te familiarices con ello, más sencillo será todo cuando llegue el momento. También te aconsejo que te informes con tu asesoría o proveedor de software, ya que muchos programas están actualizándose para cumplir los nuevos estándares.
Aunque pueda parecer una obligación más, la factura electrónica es, en el fondo, una oportunidad para modernizar tu negocio y ganar eficiencia. Tendrás tus datos mejor organizados, podrás automatizar tareas y te asegurarás de cumplir con la normativa sin sorpresas. Y lo más importante: estarás preparado para un entorno empresarial que, cada vez más, se apoya en la transparencia y la digitalización.
Si te queda alguna duda sobre cómo te afecta esta normativa, sobre los plazos o sobre el tipo de sistema que más te conviene, no te preocupes. En TuAsesor-IA estoy aquí para acompañarte en este proceso, ayudarte a elegir la mejor opción y asegurarme de que todo esté listo a tiempo. Adaptarse no tiene por qué ser complicado, solo hay que hacerlo con cabeza y sin dejarlo para el final.
Con cariño y con la confianza de siempre,
Ester

